A mediados de los años 1880, el aluminio era un metal semiprecioso, más escaso que la plata. La producción total en Estados Unidos en 1884 fue de 56.75 Kg (125 libras).

En la Universidad de Oberlin, en Ohio, el Profesor Frank Jewett mostró a sus estudiantes de química un pequeño trozo de aluminio y les dijo que quien pudiera descubrir una forma económica de fabricar este metal se haría rico.

Uno de esos estudiantes, Charles Martin Hall, había estado experimentando con minerales desde los 12 años, convirtiendo un pequeño cobertizo de madera detrás de su casa en un rudimentario laboratorio.

Después de su graduación, continuó sus experimentos en el cobertizo. Aprendió a fabricar óxido de aluminio - alúmina - y creó su propio crisol de carbono con un baño de criolita conteniendo alúmina y pasó una corriente eléctrica a través de él.

Una Primera Vez Histórica
El resultado fue una masa espesa que dejó enfriar y después la golpeó con un martillo. Y allí había varias bolas pequeñas (pelletas) de aluminio puro.

Fue un descubrimiento notable. Pero para seguir adelante, Hall necesitaba dinero. Encontró a sus patrocinadores financieros en Pittsburgh - un grupo de seis industriales dirigidos por Alfred E. Hunt.

Estos audaces empresarios formaron la Pittsburgh Reduction Company y construyeron una pequeña fábrica en lo que actualmente es el Strip District de Pittsburgh. En el Día de Acción de Gracias de 1888, Hall y su primer empleado, Arthur Vining Davis, produjeron el primer aluminio comercial utilizando la tecnología de Hall.

Un Metal sin un Mercado
Pronto comenzaron a apilarse los lingotes, ¿pero dónde estaban los clientes? Los fabricantes dudaban a la hora de usar un metal que no conocían. Para mostrar el camino, Davis comenzó a fabricar unos cuantos productos, comenzando con una tetera de aluminio.

Mientras tanto, Hall continuó mejorando su proceso y desarrollando aleaciones. Consiguió reducir el precio del lingote de aluminio de $4.86 dólares por libra en 1888 a 78 centavos en 1893.

El negocio creció, y los productos de aluminio pronto incluyeron utensilios de cocina, papel de aluminio, alambres y cables eléctricos, carrocerías de automóviles y partes del motor utilizado en el primer vuelo de los hermanos Wright en Kitty Hawk.

Tiempo para un Nuevo Nombre
Hacia 1907, la compañía había crecido para incluir minas de bauxita en Arkansas, una refinería en Illinois y tres fundidores de aluminio en Nueva York y Canadá. Los propietarios cambiaron el nombre de la compañía a un nombre más apropiado-Aluminum Company of America. Más tarde, cuando la compañía creció mundialmente, cambió a Alcoa Inc.

En los últimos años de la década de 1930, una libra de aluminio costaba 20 centavos y la compañía contaba con más de 2,000 aplicaciones para sus productos.

Entonces se produjo la Segunda Guerra Mundial. La demanda de aluminio se duplicó y también la producción de Alcoa. Pero buena parte de la nueva capacidad fue financiada por el gobierno federal y después de la guerra estas fábricas fueron vendidas a empresas de la competencia.

Estrategias para el Cambio
En la últimas décadas, la industria ha crecido de manera impresionante. Al intensificarse la competencia, Alcoa respondió ampliando su base tecnológica; perfeccionando los procesos; reduciendo los costos; ampliando las líneas de producto, los mercados y las operaciones mundiales y desarrollando una base mundial sin precedentes en recursos naturales.

En los últimos años antes del nuevo siglo, Alcoa amplió significativamente su presencia mundial a través del crecimiento interno, de socios mundiales y de importantes adquisiciones en Europa y en Estados Unidos.

El aluminio se ha convertido en el material de elección para el embalaje conveniente de una nueva generación de aviones y automóviles y para miles de productos modernos que ahora pueden hacerse más resistentes, más seguros, más ligeros y menos intensivos en energía, además de más reciclables.

Todo ha cambiado excepto esto: Desde el primer día hasta la actualidad, Alcoa ha permanecido como un líder mundial en producción de aluminio.