Añadir valor, desde la tierra hacia arriba

Todo comienza con la tierra.
Este tipo de tierra se llama mineral de bauxita. Si usted estuviera mirando la carga de cuatro toneladas de este mineral de un camión y alguien preguntara: “¿Qué se puede hacer con eso?” – usted pensaría: “No mucho. Tal vez la base para la entrada de una cochera.”

Polvo blanco, metal blanco
Pero con cuatro toneladas de bauxita, es posible refinar aproximadamente dos toneladas de alúmina – un polvo blanco de óxido de aluminio. No es fácil. La tecnología es compleja y el equipo es masivo. Pero Alcoa ha perfeccionado el proceso de refinación hasta convertirlo en un arte. Y a partir de esas dos toneladas de alúmina, podemos fundir una tonelada de aluminio. La fundición del aluminio fue el invento que lanzó Alcoa en 1888.

Milagros por toneladas
Una tonelada de aluminio es suficiente para fabricar más de 60,000 latas de Coca Cola, Pepsi o cerveza. Suficiente para fabricar las carrocerías de siete automóviles. Suficiente para fabricar 40,000 discos de memoria de computadora, capaces de almacenar todos los libros que se hayan publicado hasta la fecha. Todo ello con un camión de tierra. Es casi mágico. Y estamos orgullosos de tener los magos que pueden hacer que suceda.

Paso a paso
Ciertamente, Alcoa no se dedica solamente a fabricar aluminio. Más de $3,000 millones de dólares de nuestros ingresos anuales provienen de productos que no son de aluminio. Pero el resto de los ingresos se refieren al aluminio. Y es aquí, en pocas palabras, donde todo sucede – donde Alcoa comienza con tierra y, paso a paso, añade valor hasta que nosotros y nuestros clientes podemos producir todas las maravillas modernas fabricadas con aluminio.

Minería
La bauxita es un mineral rico en óxido de aluminio, formado a lo largo de millones de años mediante la erosión química de rocas que contienen silicatos de aluminio. Primero se extrajo en Francia y desde entonces se ha encontrado en muchos lugares en todo el mundo. Actualmente, la mayor parte de la minería de bauxita está situada en el Caribe, Australia y África.

Refinación
Para convertir bauxita en aluminio, molemos el mineral y lo mezclamos con cal viva y sosa cáustica, bombeamos esta mezcla en recipientes a alta presión y la calentamos. El óxido de aluminio que buscamos se disuelve por efecto de la sosa cáustica y después se precipita a partir de esta solución, se lava y se calienta para quitar el agua. Lo que queda es el polvo blanco parecido al azúcar denominado alúmina u óxido de aluminio (Al2O3).

Fundición
La alúmina se convierte en aluminio en un proceso de reducción electrolítica conocido como fundición. Disolvemos la alúmina en un baño de criolita dentro de grandes células revestidas de carbono conocidas como cubas electrolíticas. Cuando pasa una fuerte corriente eléctrica por el baño, el metal aluminio se separa de la solución química y se extrae mediante sifón.

Fabricación
El aluminio procedente de las cubas electrolíticas pasa a hornos para mezclarlo de manera precisa con otros metales para formar diversas aleaciones con propiedades específicas diseñadas para diversos usos. El metal se purifica en un proceso denominado adición de fundente y después se vierte en moldes o se funde directamente en lingotes. Los procesos adicionales pueden ser la fundición en moldes, laminación, forjado, extracción o extrusión – algunas de las formas en que Alcoa y sus clientes fabrican miles de diversos productos terminados, desde latas de bebidas hasta automóviles y aviones.

Reciclado
El material más valioso entre los residuos, el aluminio, ofrece un gran incentivo económico para su reciclado. De los aproximadamente 100,000 millones de latas de bebidas producidas anualmente en Estados Unidos, más o menos dos terceras partes se devuelven para su reciclado. Y lo mismo podemos decir del 85-90% del aluminio de los automóviles.

Todo el mundo gana. A medida que los automóviles utilizan más aluminio, pesan menos, consumen menos combustible y reducen las emisiones. El reciclado, además, ahorra el 95% de la energía que sería necesaria para fabricar nuevo metal procedente del mineral y reduce la necesidad de desechar residuos sólidos.